La pornografía no tiene la última palabra

¿Están nuestros hijos preparados para enfrentar la influencia de la pornografía? ¿Cómo de expuestos están en su entorno? La subdirectora del Área de Colegios CEU, Sonsoles Gallo, psicóloga general sanitaria, impartió en el Colegio una formación para familias sobre la influencia de la pornografía en nuestros hijos, con el título “Acompañar frente a imágenes que dañan la verdad”.
Programa de Educación Afectivo Sexual
Esta charla se enmarca en el Programa de Educación Afectivo Sexual del Colegio, explicó en la presentación de la sesión informativa Raül Adames, director del Área de Colegios CEU: “Los alumnos reciben talleres en aula desde 4º de Primaria, con profesores formados especialmente para poder impartirlos. Cada curso, también preparamos unas charlas informativas/formativas para padres, en las que explicamos los talleres. Este año, además, hemos querido reforzar esta formación con esta charla sobre el consumo problemático de pornografía, pues vemos que con los smartphones, y en la sociedad que tenemos, se está convirtiendo en una pequeña pandemia, o una gran pandemia, y en una dificultad importante en el desarrollo emocional y afectivo de nuestros jóvenes”.
En el Colegio, se pone también el acento en la formación de todos los profesores para que puedan dar una respuesta ante cualquier circunstancia.
La fuerza del amor frente a la pornografía
Sonsoles Gallo comenzó su charla con un mensaje de esperanza: “La pornografía no tiene la última palabra”, aseguró. Tiene más fuerza la palabra del amor, “del amor del padre y la madre que somos capaces de dar la vida por estos estos pequeños”.
Los padres no son culpables de la pornografía, está claro, pero sí es su responsabilidad saber que convive con sus hijos. “Si queremos acompañar a nuestros hijos en esta realidad, tengo que conocerla en profundidad, cómo impacta esta realidad en mí y cómo impacta en nuestros hijos, desde Infantil y Primaria hasta Secundaria y Bachillerato”.
Según la RAE, la pornografía es un material sexualmente explícito con el fin de provocar la excitación sexual en quien lo consume. Para empezar, “esta definición despoja a la persona de su identidad más profunda, que es ser un ser personal no material”, señaló Mercedes Gallo. Afirma también que los actores, son utilizados como medio para provocar la excitación sexual en quien lo consume, “¿nuestros hijos son consumidores o víctimas del consumismo?
La subdirectora del Área de Colegios CEU diferenció la pornografía actual de la que existía hace unas décadas, “cuando éramos jóvenes”, y que exigía el esfuerzo de ir a adquirirla. También el contenido ha cambiado; “la práctica sexual que ven nuestros hijos, hijas, no es afectiva; hay asfixia, violencia, y generalmente muestra una dominación del varón sobre la mujer”.
La pornografía contemporánea es diferente; los grandes estudiosos dicen que su contenido es extremo e impactante. Utiliza lo que se llama el supra-estímulo; es decir, conseguir que el estímulo sea más grande, con más luz, con más color, para que el sistema nervioso tenga que hacer menos esfuerzo para obtener el mismo beneficio, este material genera una impronta negativa en el sistema nervioso de nuestros hijos.
“Esta es la pornografía contemporánea la que convive con nuestros hijos, y tenemos que ser conscientes”, subrayó Sonsoles Gallo. Se encuentra en internet, en TikTok, en Instagram, en Spotify… “¿Conocéis OnlyFans?: Niñas y adolescentes están colgando contenido pornográfico amateur en esta Red, obteniendo beneficios, y de ahí a la prostitución infantil…”.
“Ni con 5 vidas seríamos capaces de consumir todo el contenido que existe en internet. La pornografía es accesible, pero no porque nuestros pequeños jóvenes, adolescentes, púberes quieran; no. Es la pornografía la que quiere encontrarse con nuestros hijos e invierte muchísimo dinero para hacerlo”, insistió. En este sentido, argumentó que no hay acceso no intencionado, “eso es una falacia”, la pornografía tiene una intención clara de acceder a nuestros pequeños, y además quiere hacerlo a partir de los 8 años (esto tiene una explicación neurocientífica).
El consumo de la pornografía es anónimo; la pornografía busca aislar a la persona, que no se lo cuente a quienes le rodean, “y así los niños y jóvenes sienten vergüenza y se sienten muy turbados, y esto resuena a una sintomatología parecida al estrés postraumático a una experiencia de abuso”, según la experta.
La manera adecuada de acercarnos a nuestros hijos, de acogerles, sería través de estos dos principios: el de realidad, “la pornografía existe, es un hecho”, y existe la que existe. “Y cabe la posibilidad de que tu hijo, mi hijo, tu hija o mi hija estén ya enredados en esta realidad, y necesitamos entonces el principio de misericordia. Es decir, tu hijo, tu hija, es precioso, es preciosa. Y estamos llamados a acompañarle a conquistar su libertad de nuevo”. Desde la acogida y el acompañamiento.
A este respecto, Sonsoles Gallo quiso recordar a las familias que aquí, en el Colegio, contamos con profesores que se han formado durante cuatro años para poder acompañarles como familia y también para acompañar a los chavales.
El impacto de la pornografía en la infancia y en la adolescencia
Sonsoles Gallo habló a continuación del impacto de la pornografía en la infancia y en la adolescencia, “porque en estas dos etapas en el sistema nervioso pasan casi exactamente las mismas cosas”.
“En nuestros pequeños y en nuestros adolescentes la información que impera es la emocional. A la vez, tienen una grandísima neuro plasticidad y permeabilidad; aprenden mucho por imitación, por observación, por repetición, por la propia experiencia. Si en este sistema nervioso irrumpe la pornografía, su sistema emocional va a quedar turbado”.
En la niñez son iniciadores, “van como queriendo iniciarse en las cosas de los mayores”. En esta etapa, debemos afirmarles cuando eligen algo que se acerca al bien. Y cuando toman decisiones que van encaminadas hacia el mal, ser firmes; amables y firmes.
¿Qué ocurre en cuarto, quinto y sexto de primaria? Entran en la fase del reto, para afianzarse, incluso el reto de ver quién manda en casa.
Por un lado, quedan conmocionados con la pornografía, y por otro intrigados. “Los niños y las niñas te relatan que querían huir, pero sentían que los pies estaban anclados, que querían dejar de mirar, pero no podían. Y lo que ven es absolutamente feo, mentiroso, degradante… Puede ser que eso provoque el que vuelvan a visualizarlo, porque necesitan confirmar que lo que han visto es lo que han visto. explica Sonsoles Gallo. Y como les turba tanto, tienen la necesidad de compartirlo, pero no con papá o mamá, no con su profesor o profesora. Se lo cuentan unos a otros.
“En el aula, observamos síntomas de estrés postraumático, insomnio, irritabilidad, miedo a la oscuridad, vergüenza tóxica… Puede suceder también que haya un bloqueo del desarrollo afectivo sexual del pequeño. Nuestro gran aliado es el corazón, que está bien hecho, de mi hijo y de mi hija”, afirma Sonsoles Gallo.
En el caso del adolescente, la pornografía no sólo impacta a nivel cognitivo, también impacta a nivel de valores y creencias. “¿Qué pone en valor la pornografía? ¿La entrega al otro? ¿La acogida? ¿O la utilización?”…A la vez, queda dañada su percepción de la realidad. Entienden que la relación sexual debe tener unas características y no otras. Todo ello provoca que su autoconcepto y su autoimagen queden pornificados.
Cuando los adolescentes acarrean entre 3 y 5 años de consumo problemático, queda mermada toda la parte prefrontal de su cerebro; “por lo tanto, observamos un empobrecimiento académico; baja también la capacidad de empatía, la creativa, de resolución de retos…”. Ahora bien, “es precioso ver que como tienen un corazón bien hecho, cuando se enamoran no quieren la pornografía”.
Sonsoles Gallo se refirió también a la visualización de pornografía como un factor socializador sobre todo en 1º, 2º de la ESO (“y un poquito 3º). Afortunadamente, recordando el mensaje con el que comenzó su charla: “La pornografía no tiene la última palabra. Con este amor de padre y madre que es un amor de pura entrega, tenemos mucha más fuerza que cualquier mundo pornográfico para la guardia y custodia de nuestros pequeños”.